El granjero de ninive, sobre los préstamos…

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Este es un pequeño relato que se encuentra en el libro de El hombre más rico de babilonia de George S. Clason.

– El granjero, que entendía lo que decían los animales entre ellos, todas las noches se detenía sólo para escuchar lo que hablaban. Una noche oyó al buey quejarse al asno de la dureza de su destino: “Arrastro el arado desde la mañana hasta la noche. Poco importa que haga calor, que esté cansado o que la yunta me irrite el pescuezo, igualmente tengo que trabajar. En cambio, tú eres una criatura hecha para el ocio. Decorado con una manta de colores, no tienes otra cosa que hacer que llevar a nuestro amo a donde desee ir. Cuando no va a ninguna parte, descansas durante el día entero”.

– El asno, a pesar de sus peligrosos cascos, era de naturaleza buena y simpatizaba con el buey. “Amigo mío, respondió, trabajas mucho y me gustaría aliviar tu suerte. Así que te contaré como puedes tener un día de descanso. Por la mañana, cuando venga a buscarte el esclavo para la labranza, tiéndete en el suelo y empieza a mugir sin cesar para que diga que estás enfermo y que no puedes trabajar. El buey siguió el consejo del asno y, a la mañana siguiente, el esclavo se dirigió a la granja y le dijo al granjero que el buey estaba enfermo y que no podía arrastrar el arado.

– En ese caso, dijo el granjero, unce al asno pues de alguna manera hay que labrar la tierra.

– Durante todo el día el asno, que solamente había querido ayudar a su amigo, se vio forzado a hacer el trabajo del buey. Por la noche, cuando lo desengancharon del arado, tenía el corazón afligido, las piernas cansadas y le dolía el cuello, porque la yunta se lo había irritado.

– El granjero se acercó al corral para escuchar. El buey empezó primero.

– Eres un buen amigo. Gracias a tu sabio consejo, he disfrutado de un día de descanso.

– En cambio yo, replicó el asno, soy un corazón compasivo que empieza por ayudar a un amigo y termina por hacer su trabajo. A partir de ahora, tú arrastrarás tu propio arado, porque he oído que el amo decía al esclavo que fuera a buscar al carnicero si todavía seguías enfermo. Espero que lo haga porque eres un compañero perezoso.

– Nunca mas se hablaron. Allí terminó su fraternidad.

Moraleja de la historia: “Si quieres ayudar a tu amigo, hazlo de forma que luego no recaigan sobre ti sus responsabilidades”.

Como nota personal debo decir que esta pequeña fábula tiene un mensaje que ignoramos muy seguidamente, y por evitar decir la palabra NO, terminamos cargando con más responsabilidades de las que nos corresponden, incluso dañando nuestra amistad con personas que no valoran nuestro esfuerzo. Me pregunto cuantas veces nos ha pasado que precisamente por querer ayudar, terminamos realizando las labores de otros.

Esta historia viene en relación con un prestamista de oro en Babilonia, y es por esto que me recuerda amistades que he perdido por no saber decir que no a un préstamo, cuando inclusive uno ya sabe de antemano quien puede pagar y quien no.

¿A ustedes les ha pasado algo similar?

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3 Comentarios en " El granjero de ninive, sobre los préstamos… "

  1. Mario dice:

    El peor de los casos y sin entrar en detalle, prestarle dinero a un amigo que a su vez lo quería para prestarle a otro amigo. Creo que no necesito contar como termino la historia :(

  2. ccastell23 dice:

    Muy bueno! Ese libro deja una gran ense~nanza! Deberia ser un libro de ense~nanza en todos los colegios!